viernes, 20 de octubre de 2017

Los imperios antiguos de China

Imagen: Panteón del emperador Qin Shi Huangdi
Fuente: Wikipedia
    
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Desde el punto de vista eurocéntrico, con el que muchos hemos aprendido la historia, estamos acostumbrados a considerar la evolución de la cultura y la economía como algo que sucede en un puñado de millones de kilómetros cuadrados y muy cerca de casa, extendiéndose luego a nuestros sobrinos americanos. Así, de eurocéntricos pasamos a etnocéntricos. Es como si ese gran periplo que los humanos iniciaron en África tuviera como único destino Europa y sus áreas de influencia cultural y que todo lo que sucedió en el Este fuera un accidente o una historia incompleta. Lo cierto, sin embargo, es que la humanidad se forjó en Oriente, en esos sitios que ahora la brutalidad religiosa está masacrando, y que, con excepción de muy pocos siglos y muy recientes, es Oriente quien ha mantenido las mayores economías mundiales, lideradas por China. Como ejemplo, hace menos de tres siglos, las economías combinadas de la India y China, por sí solas, representaban dos tercios de la producción global. En comparación con ellas, Europa era un enano económico.

La primera dinastía China de la que se tienen noticias es la de los Shang, que gobernó una parte de lo que hoy es la China moderna desde 1750 a 1111 adE, año en que fueron derrocados por unos antiguos súbditos suyos, los Zhou, que gobernaron hasta el 255 adE, año en que surgieron convulsiones que concluyeron en 221 adE con los Qin en el poder, que realizaron la verdadera unificación de China, cuyo primer emperador es ahora muy famoso por su mausoleo de guerreros de terracota. Se llamaba Shi Huangdi y en los doce años que reinó, realizó innovaciones que fueron cruciales para el gobierno posterior de un imperio tan grande, y que en realidad disfrutaron los emperadores de la siguiente dinastía, los Han durante cuatrocientos años, de 206 adE a 220 dE en una época en la que China era la nación más grande y más poblada del planeta.

Para entender buena parte de la historia china y alguno de los cambios introducidos por Shi Huangdi, hay que hablar antes del confucianismo y de las implicaciones que esta doctrina (que no es una religión) tuvo en el cambio social de la época.

Confucio vivió hace aproximadamente 2.500 años, del 551 al 479, pertenecía a una familia noble venida a menos, quedó huérfano de niño y creció en la pobreza. Aunque fue autodidacta se le consideraba el hombre más culto de su tiempo. A pesar de sus muchos méritos, no logró un puesto en el que desarrollar su talento, así que reunió a un grupo de discípulos a los que empezó a enseñar y acabó siendo el profesor más famoso de la historia de China y uno de los hombres más influyentes de todos los tiempos.

La doctrina confuciana ha cambiado mucho con el tiempo, aunque existe un principio fundamental que permanece inalterable: toda eminencia debe basarse única y exclusivamente en el mérito. Según Confucio, la habilidad y la excelencia moral, y no el nacimiento, es lo que hace a un hombre adecuado para el liderazgo.

El emperador Shi Huangdi era seguidor de la doctrina de Confucio y basó su recién creada administración en el principio confuciano de la excelencia moral, en la que a la administración se entraba por méritos propios y sólo los puestos más altos se reservaban a la familia imperial. Obviamente, esto desagradó profundamente a los poderosos del antiguo régimen, que era feudal, en el que el poder se conseguía por derechos de nacimiento o por la fuerza militar. Los señores feudales plantaron cara y a ellos se unieron un buen número de intelectuales, que, hasta este momento, siempre habían estado a salvo de la ira de los tiranos chinos. Cuatrocientos sesenta intelectuales críticos fueron torturados y luego quemados vivos y por si no hubieran quedado claras las cosas, el emperador mandó quemar todos los libros que no trataran sobre derecho, horticultura y medicina natural. ¡Vaya usted a saber por qué eligió estas tres materias y no otras!

El nuevo emperador se dispuso de inmediato a asegurar el poder tan extenso que había conseguido. Su primer proyecto titánico fue construir una gran red de carreteras. El segundo fue conectar y reforzar las murallas que protegían la frontera norte. Para ello, cientos de miles de hombres completaron en algo más de diez años la Gran Muralla que se extendía a lo largo de unos dos mil quinientos kilómetros y que para los chinos representaba la frontera entre la civilización y la barbarie.

Durante los siglos siguientes, quizá incluso hoy en día, en China siguieron en pie los tres grandes preceptos introducidos por Shi Huangdi: una burocracia fuerte basada en el mérito, control de la economía mediante proyectos titánicos de obras públicas que absorbían todo el excedente de mano de obra y la idea de que la mayor parte del conocimiento es peligroso.

Tras la muerte del emperador en 209 adE y después de tres años de revueltas y luchas intestinas, se hizo con el poder Liu Bang, que fundó la dinastía Han que gobernaría China durante cuatrocientos años.

El núcleo del imperio Han se hallaba en el norte, en el curso de los ríos Amarillo y Wei. La base económica era la agricultura junto con un sistema fiscal que extraía los ingresos mediante impuestos en especie, contribuciones en dinero y prestaciones de trabajo en tareas colectivas. A cambio, el Estado entregaba a los pequeños campesinos lotes de tierra, ganado y aperos de labranza. También existían grandes extensiones, explotadas por terratenientes.

La agricultura experimentó un desarrollo técnico notable, lo cual incrementó la producción y favoreció el crecimiento demográfico (58 millones de habitantes en el año 2). El Estado controlaba la producción y los precios de los útiles de hierro para que fueran asequibles. Se desarrollaron grandes obras de irrigación, construyendo canales en los ríos Wei y Huai y con los servicios de trabajo de los campesinos, se continuó con la construcción de la Gran Muralla, para protegerse de los pueblos bárbaros del norte.

El asno, procedente del Oeste e introducido por los hunos, se expandió como animal de carga. Los sistemas de cultivo utilizaban el barbecho, dos de cada tres años en las tierras de baja calidad y uno de cada dos en las de calidad media. Las mejores tierras daban una cosecha anual, fundamentalmente de mijo y en menor medida de trigo y cebada. Como fibra destacaba el cáñamo y se fue extendiendo la fabricación de la seda como producto comercial de lujo. Sólo al sur el cultivo del arroz era el cereal dominante. T’sai Lun, un eunuco funcionario chino, realizó la invención del papel en el 105 dE y a finales del siglo II, los chinos imprimían libros en papel de trapo utilizando tipos de madera para la impresión.

El comercio euroasiático fue posible porque coincidieron en el tiempo la Pax Romana con la Pax Han. La ruta de la seda, que recorrían comerciantes judíos, armenios y sirios, atravesaba extensos territorios amenazados por circunstancias políticas y bélicas muy difíciles, lo que hacía que su precio se multiplicara cada vez que cambiaba de manos. Si la seda ya era muy cara en China, su precio en Roma era cien veces superior, por lo que sólo los emperadores y los senadores más ricos podían permitirse togas enteras de este tejido.

Desde el norte, por la amenaza de los xiongnu y también por el exceso de población, comenzó el éxodo hacia el Sur, especialmente durante los siglos I y II dE, con lo que el Imperio se expandió y se amplió su base fiscal, pero el aumento de población y el sistema de herencia hizo que la tierra fuera escasa y aumentara el minifundismo. Se intensificó el uso de fertilizantes, en particular estiércol humano y de cerdo.

Los gastos crecientes del Estado hicieron que éste interviniera más fuertemente la economía. Controló el comercio de sal y cereales y monopolizó la acuñación de moneda, que hasta entonces se hacía por iniciativa privada.

A partir de mediados del siglo II dE, aunque el Estado trataba de limitar la concentración de tierras, los campesinos tenían cada vez más dificultades para mantener sus propiedades y el endeudamiento impuesto por la voracidad fiscal hizo que acabaran poniéndose bajo la protección de los terratenientes, a quienes vendían las tierras, pasando así a convertirse en arrendatarios de los grandes señores. Unido a esto, una serie de malas cosechas provocadas por las plagas de langostas y el desbordamiento del río Amarillo acabaron extendiendo las revoluciones sociales y las fases de desgobierno que acabaron con la dinastía Han a comienzos del siglo III dE y dando paso a la fragmentación política del territorio chino.

La estrategia de la Gran Muralla china, de mantener a los guerreros nómadas xiongnu fuera del nuevo Imperio funcionó durante un tiempo, pero como el Limes romano tuvo una consecuencia colateral, porque ofreció a los nómadas un refugio seguro en el que agrupar sus fuerzas, al otro lado. Finalmente, durante los siglos II y III dE, los chinos adoptaron las mismas tácticas crueles de los xiongnu, contrataron a algunos de ellos como mercenarios y lograron expulsar al resto hacia el oeste en la inmensa llanura vacía de Asia Central, hasta que llegaron a las orillas del mar Negro. Ahora se llamaban hunos y al llegar a estas nuevas tierras, desplazaron a su vez a otros pueblos nómadas que las habitaban, los godos y los vándalos, que se vieron obligados a huir, hacia el oeste de nuevo, creando así un efecto de la teoría del caos en el que una mariposa bate las alas en China y muchos siglos después, el imperio romano cae, en Occidente.

Fuentes de la bibliografía: [1], [2], [3], [8].

2 comentarios:

  1. Una observacion sobre el confucianismo: nominalmente la ideologia del Imperio chino era el confucianismo. En la practica, aplicaban mas bien los principios de la escuela realista. Maquiavelismo diriamos nosotros.
    Me hace pensar en los paises que dicen que practican la democracia, porque convocan elecciones cada 4 anos, aunque siempre las ganen los mismos.

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