sábado, 17 de marzo de 2018

El viaje del conocimiento antiguo 2/3. De Jonia a Atenas

Imagen: Aristóteles. Fuente: Wikipedia    
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Una perspectiva histórica

Hacia el año 500 adE, la escuela pitagórica languidecía y al oriente de las ciudades de Jonia, el imperio persa se encontraba en su esplendor, sometiendo Asia Menor y Egipto bajo el mandato de su rey Darío.

Jonia se reveló contra Darío y éste hizo lo propio, yendo a por ellos y a por sus aliados, otras ciudades estado griegas, especialmente Atenas.

Al principio, la cosa no fue bien para los griegos en su extremo oriental y los persas invadieron Jonia, destruyeron su capital, Mileto, sometieron a la esclavitud a todo el que pudieron y continuaron su avance con el objetivo de hacer lo mismo con Atenas.

Por suerte para la cultura occidental actual, Atenas pudo detener a Darío en Maratón, lo cual dio un cierto respiro a la situación, ayudada por las continuas revueltas que se estaban sucediendo en otras partes del Imperio, que tuvieron a Darío entretenido un cierto tiempo, hasta que murió, poco después

Muerto Darío, su hijo Jerjes siguió con el empeño del padre en expandirse hacia occidente a través de una Grecia que distaba mucho de tener unidad política, con dos ciudades que sobresalían, Esparta y Atenas.

El primer enfrentamiento serio sucedió en el desfiladero de las Termópilas, donde un ejército de 7.000 griegos y aliados, con 300 espartanos al frente, se batieron contra unos 250.000 persas. Como es sabido, allí cayeron muertos prácticamente todos los espartanos que habían ido.

Jerjes continuó su avance, pero fue derrotado por mar en Salamina y por tierra en Platea, así que se retiró a su Asia natal, dejando a occidente tranquilo para que continuara desarrollando su incipiente cultura. Porque, de no haber sido detenidos los persas, no se habría forjado la cultura griega clásica, Alejandro igual no habría pasado de pastor, la cultura ptolemaica no habría nacido, Alejandría no habría sido fundada y Roma, que por entonces era un villorrio de chozas en el centro de Italia, habría tenido un enemigo muy serio al sur para expandirse.

En lo político, Atenas cobró relevancia frente a su rival Esparta por casi cien años y para prevenir futuros ataques de los persas, la mayoría de las ciudades estado griegas se unieron en la Liga de Delos, con Atenas como capital.

En lo cultural, se perdió Jonia; de los espartanos no hay nada que hablar en un párrafo dedicado a la cultura y Atenas quedó como líder y nueva capital del conocimiento, en este viaje que está haciendo, desde su origen en Mesopotamia, con paradas, primero en Egipto y luego en la añorada Jonia.

Tercera parada: Atenas (500 - 300 adE)

Los griegos eran gente especulativa a los que les gustaba pensar que existía un orden universal. Pretendían tener una visión «del todo» y les preocupaba poco entrar en el detalle. Además, sentían aversión por la experimentación y estimaban más la actividad espiritual. En algunas ciudades griegas no se permitía a los hombres libres ocuparse de oficios mecánicos. Por tanto, la ciencia experimental no era vista con buenos ojos. De ahí que en tecnología no sobresalieran.

Tanto Grecia, como luego Roma, su gran heredera, fueron preeminentes en política y literatura, pero desde el punto de vista técnico, o tecnológico sus glorias han sido exageradas a menudo. Cuando primero los griegos y luego los romanos vencieron a las antiguas civilizaciones del Oriente Próximo, se apropiaron o heredaron muchas cosas, pero también destruyeron mucho y lo que crearon para sustituirlo fue pocas veces mejor y a menudo inferior a los logros técnicos de tiempos anteriores.

En su esfuerzo por definir generalizaciones, mediante disquisiciones, los griegos buscaban llegar a la naturaleza con una fórmula sencilla. Pero claro, en este especular y debatir hubo diferentes escuelas e interpretaciones, así que los griegos, sobre muchos aspectos de filosofía, física o astronomía, dijeron una cosa y la contraria. Donde sí se pusieron más de acuerdo fue en las matemáticas.

Los atenienses fueron dignos sucesores del materialismo de sus aliados jonios. Las nuevas doctrinas que crearon hablan de un mundo externo al hombre, independiente e indiferente a él.

Hasta Grecia, el mundo había sido un campo de recreo que los dioses habían regalado al hombre y ahora se convertía en una prisión. El tracio Demócrito, discípulo de Leucipo de Mileto y con gran influencia posterior en Aristóteles, escribió: «De acuerdo con las convenciones, hay dulce y amargo, hay caliente y frío; de acuerdo con las convenciones hay color. Pero, en realidad, son átomos y el vacío. Los objetos de sensación se suponen reales y usualmente se consideran como tales; pero, en verdad, no lo son. Únicamente son reales los átomos y el vacío».

Aunque no estaban basadas ni en el conocimiento ni en la observación, estas teorías tienen mucho en común con la moderna teoría atómica. Filosóficamente, constituye la entrada del determinismo en la ciencia.

Matemáticas atenienses

Los matemáticos atenienses estaban obsesionados por tres problemas: la duplicación del cubo, la cuadratura del círculo y la trisección del ángulo. Lamentablemente para ellos, ninguno de estos problemas puede resolverse mediante la geometría de regla y compás, que eran sus únicas herramientas.

Hipócrates de Quíos (no confundir con Hipócrates el médico). Fue mercader hasta que arribó a Atenas. La aportación de este Hipócrates a la ciencia fue escribir un libro de texto de geometría, que no se conserva, pero que pudo tener influencia en la geometría euclidiana alejandrina.

Platón (hacia 400 adE) fundó la escuela conocida como «la Academia», que perduró mil años —sobrevivió incluso a la Universidad de Alejandría—. Aunque su fama se basa en su filosofía, sus escritos demuestran que conocía y entendía bien las matemáticas. A pesar de que su aportación a ellas fue escasa, contribuyó a su desarrollo y la consideraba un medio para los demás estudios y la mejor preparación para el pensamiento lógico. En el pórtico de la Academia estaba escrito: «no puede entrar quien no sepa geometría».

Merecmo y las secciones cónicas, que examinando las curvas de la sección de un cilindro, cortando el cilindro según planos con diferentes ángulos, observó la formación de lo que hoy conocemos como secciones cónicas (elipse, parábola e hipérbola). Aunque en su momento, las secciones cónicas eran una mera anécdota, con el paso de los siglos llegaron a desempeñar un papel muy importante en el desarrollo del conocimiento, particularmente en el nacimiento de la astronomía moderna.

Física

La física moderna va de lo particular a lo general, se enfoca en el conocimiento experimental de un fenómeno para descubrir las leyes que lo rigen y luego va ampliando a fenómenos cercanos, siempre mediante experimentos.

La primitiva física griega intentaba lo contrario. Consistía en pensamiento abstracto, meramente especulativo. Lo cual, unido a su repulsión por lo experimental, hizo que en este campo no llegaran muy lejos.

Platón y Aristóteles como físicos:

Platón era desdeñoso y poco orientado hacia la física. Llegó a ser un matemático mediano, más desde un enfoque espiritual que porque condujera a un mejor conocimiento de las cosas materiales. Veía el espíritu como la única realidad fundamental y al mundo material sólo como una sombra de la realidad.

Aristóteles poseía una inteligencia enciclopédica y escribió sobre casi todo, con buen juicio y profundos conocimientos, pero no logró comprender la función que corresponde llenar a la física.

En biología, algunas de sus clasificaciones de las formas de vida no fueron sustituidas hasta la época de Linneo a mediados del siglo XVIII. Su biología está basada en su observación personal, pero el mundo físico es muy complejo para descubrirlo por mera inspección y se necesitan experimentos —y experimentar era lo último que le apetecía a Aristóteles—.

Astronomía griega

La astronomía griega, igual que las matemáticas, estaba influida por sus predecesores babilonios y egipcios. Existieron numerosas hipótesis especulativas sobre la Tierra, Sol, Luna y firmamento, siempre con la posición reaccionaria de Platón y Aristóteles, que quisieron deducir el universo basándose en razonamientos filosóficos.

Eudosio se cree que hizo trabajos astronómicos de una calidad de primer orden, aunque su obra se ha perdido totalmente.

Anaxágoras, un hombre rico que descuidaba su hacienda porque decía que el objeto de haber nacido era «investigar el Sol, la Luna y el firmamento», descubrió la causa de las fases de la Luna y de los eclipses lunares. Elaboró hipótesis plausibles acerca del cosmos que fueron mal recibidas en Atenas, donde se le acusó de impiedad y ateísmo, se le encarceló y finalmente desterró.

Cuarta parada: Alejandría (300 adE – 600 dE)

Hasta esta época, la ciencia fue casi enteramente matemática, porque en física y astronomía hubo poco más que mera especulación científica.

A estas alturas, la cultura griega había empezado a declinar con el propio declive de Atenas, pero Alejandro y su imperio Macedonio crearon las condiciones para un renacimiento estructurado, sin precedentes, llevado a cabo por sus sucesores en Egipto, los Ptolomeos. Allí, en Alejandría, estará la cuarta y última parada del conocimiento.

Alejandría fue la capital cultural del mundo durante casi mil años, antes de que llegaran otros mil años de sombra, lo cual veremos en el siguiente episodio.

Fuentes de la bibliografía: [7], [11], [12], [21], [23], [24], [25], [26].

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